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La lucha por la justicia social

Los Nueve de Little Rock

El 12 de junio de 1958, nuestra Unión honró a los Nueve de Little Rock con el premio de los Derechos Civiles de la Local 6 en la sede de HTC. En los días siguientes a la ceremonia, nuestros miembros les mostraron a los estudiantes diversos aspectos de la Ciudad de Nueva York, y nuestra ciudad los acogió calurosamente.

Algunos momentos fundamentales se integran a la historia marcados con una intensidad y una vivacidad que el pasar de los años no los disminuye. Un evento como esos fue la integración de la escuela secundaria Central High School en Little Rock, Arkansas.

En 1954, el memorable fallo de la Corte Suprema en el caso Brown frente a la Junta Escolar dictó la integración de las escuelas racialmente segregadas. Tres años más tarde, Central High School seguía estando rígidamente segregada. Sin embargo, el 4 de septiembre de 1957, nueve estudiantes negros estaban matriculados para asistir a clases allí por primera vez.

El mundo observaba. Nuestros miembros también observaban. Nuestra Unión ya tenía un precedente de luchar por la igualdad de derechos, y muchos miembros conocían de primera mano el prejuicio y el dolor y el daño que este infligía. Sin duda alguna, ellos sentían un vínculo especial con los valientes estudiantes que estaban preparados para ponerse a riesgo. Una de ellos, Elizabeth Eckford, era la sobrina de Scotty Eckford, el secretario de actas de la Local 6.

El Gobernador Orval Faubus había dado la orden de movilizar a los soldados de la Guardia Nacional de Arkansas. El 4 de septiembre por la mañana, soldados armados con bayonetas en sus rifles les prohibieron la entrada a los estudiantes negros a la escuela secundaria pública a la que tenían derecho a asistir. A sus compañeros de clase blancos se les permitió atravesar las barricadas y entrar a la escuela.

Elizabeth Eckford

Historias noticiosas, cobertura de televisión, y fotografías que expresaban los deplorables eventos de ese día le dieron la vuelta al mundo. No hubo imágenes más impresionantes, ni más desgarradoras, que las de Elizabeth Eckford, que tenía 15 años.

Ella fue la primera en llegar, y estaba sola. Hubo multitudes de gente blanca que se le enfrentaron, la abuchearon, coreaban y le gritaban epítetos. Ella intentó entrar a la escuela tres veces. Cada vez que lo hizo, los soldados le impidieron que entrara y, la tercera vez, le ordenaron que se marchara.

Ella fue caminando hacia la parada del bus, en busca de un bus que la llevara a un lugar seguro. Hay una foto, que es una de las imágenes más perdurables del movimiento de los derechos civiles en los Estados Unidos, que la muestra caminando para alejarse de la escuela. Es obvio que está descarnadamente sola, y a una distancia sorprendentemente corta de los que están al frente de la nutrida multitud aterradora de gente blanca que la persigue.

Es imposible mirar esa mordaz fotografía sin tratar de entender lo que podría haber estado pensando y sintiendo en ese momento la joven Elizabeth Eckford. Es doloroso contemplar lo aterrorizada que tiene que haber estado y lo sola y vulnerable que tiene que haberse sentido.

Debe reconocerse que muchos de nuestros miembros en aquel momento sí intentaron analizar lo que ella y los otros ocho estudiantes, Minnijean Brown, Ernest Green, Thelma Mothershed, Melba Patillo, Gloria Ray, Terrance Roberts, Jefferson Thomas, y Carlotta Walls, no solo pensaban y sintieron aquel día sino además durante todo ese año escolar que comenzaba. Ellos respetaron el valor y la dignidad que habían demostrado los estudiantes, se preocuparon por las desgarradoras experiencias que habían soportado, reconocieron la fortitud que tuvo que haberle tomado a cada uno de ellos para simplemente ir a la escuela cada día, sin saber el precio que tendrían que pagar por hacerlo.

Durante ese proceso mental, no obstante, nuestros miembros tuvieron presente que esos admirables jovencitos eran solo adolescentes a pesar de la madurez que demostraron consistentemente al mundo que los observaba. Y, en su admirable determinación para obtener una buena educación, sacrificaron diariamente los gustos, las aventuras, y la sencilla alegría que debe caracterizar a esos años.

Nuestros miembros decidieron hacer lo que pudieran para lograr que se reconociera a ese valiente grupo y se le honrara adecuadamente por promover de tan extraordinaria forma la lucha por la igualdad de derechos para todos en nuestro país. También determinaron hacer su mejor esfuerzo por proporcionarle al grupo un conjunto de experiencias que les alegrara el semblante a esos jóvenes y les incorporara un poco de júbilo y alegría en sus vidas.

Teniendo en mente esas metas, nuestros miembros aportaron sus considerables talentos para planear y organizar y lograron crear un plan que convirtieron en realidad. Ellos consideraron la magnitud de lo que habían arriesgado los Nueve y lo que estos habían logrado.

La decisión no se hizo esperar. Nuestra Unión honraría a cada uno de ellos concediéndoles en conjunto su premio de Derechos Civiles. Se trasladaría, por cuenta y gasto propio, al grupo completo a la Ciudad de Nueva York, donde se le presentaría el premio. Después de la ceremonia, nuestra Unión les ofrecería disfrutar un poco de la Ciudad de Nueva York de manera que pudieran acumular un caudal de experiencias positivas y felices recuerdos para llevarse consigo.

El 12 de junio de 1958, tuvo lugar la entrega de premios en el auditorio Gertrude Lane en la Unión. La impresionante ceremonia se desenvolvió frente a un numeroso público entusiasta de orgullosos miembros, así como de conocidos oradores e invitados, incluyendo a Roy Wilkens, el director ejecutivo de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, y el Gobernador de Nueva York Averell Harriman. Estuvieron presentes numerosos reporteros y fotógrafos para grabar el evento. El Senador de EEUU Jacob K. Javits, que estaba comprometido por una sesión nocturna del Senado, envió un telegrama de felicitación a los estudiantes que se leyó en la reunión.

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Elizabeth Eckford y Ernest Green, que fueron los primeros estudiantes negros que se graduaron de la escuela Central High School, hablaron en nombre de su grupo. Con la presentación del premio que se les hizo en 1958, los estudiantes fueron los quintos beneficiarios del premio de Derechos Civiles de la Local 6. La magnitud de sus logros colectivos fue resaltada por el hecho de que el beneficiario del año anterior había sido el Reverendo Dr. Martin Luther King, Jr.

Al leer los recuentos de este conmovedor evento uno siente melancolía por no haber estado presente. Nuestros miembros acogieron a esos jóvenes en sus corazones; un miembro que estaba presente escribió más tarde que "El heroísmo de los estudiantes fue recibido con una respuesta profunda. Se mostró en cada semblante que ellos conocieron, y llenó el ambiente de una intensa ternura y emoción."

En los días siguientes a la ceremonia, nuestros miembros les mostraron a los estudiantes diversos aspectos de la Ciudad de Nueva York, y nuestra ciudad los acogió calurosamente. El Alcalde Robert F. Wagner reorganizó su agenda de manera que pudiera darles personalmente la bienvenida al Ayuntamiento y estrecharles la mano. El Secretario General de las Naciones Unidas Dag Hammarskhold y el Subsecretario General (y ganador del premio Nobel de la Paz) Ralph Bunche abandonaron sus apremiantes agendas para conocer y hablar personalmente con los estudiantes, quienes después disfrutaron de un almuerzo privado con diversos funcionarios de la ONU y una excursión especial de la impresionante sede de las Naciones Unidas.

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En el programa que nuestra Unión les preparó a los estudiantes también se incluyeron actividades sencillas de diversión. Se les llevó a ver la Estatua de la Libertad. Les hicieron una visita en los camarotes del teatro a Lena Horne y Ricardo Montalbán, que eran las estrellas de la exitosa obra musical "Jamaica" en Broadway, y entonces ocuparon sus asientos para ver el espectáculo. Probaron la comida de Nueva York, incluyendo una visita a Lindy's, el famoso delicatesen y restaurante que atraía a la gente del espectáculo y otras celebridades de la época. Y, desde luego, hubo un animado día en el parque Coney Island, donde los estudiantes aparentemente disfrutaron inmensamente de montarse en las atracciones famosas tales como el Cyclone, el salto en paracaídas, el carrusel, y los carros locos, por nombrar algunos de los que probaron.

Actividades que hicieron sonreír y reír a los estudiantes, cálidos abrazos de nuestros miembros, tanto negros como blancos, la esperanza era que el desahogo en Nueva York que les proporcionó nuestra Unión fuera un antídoto para algo del profundamente venenoso racismo que cada uno de los Nueve había tenido que tolerar a partir del 4 de septiembre de 1957, el día que cambió sus vidas para siempre.

Ese día, y en las semanas, meses y años inhumanamente difíciles que siguieron, cada uno de los estudiantes que llegaron a conocerse como los Nueve de Little Rock demostró un valor, una dignidad y una determinación inimaginables. Minnijean Brown, Elizabeth Eckford, Ernest Green, Thelma Mothershed, Melba Patillo, Gloria Ray, Terrance Roberts, Jefferson Thomas, y Carlotta Walls ganaron y merecieron crecidamente sus lugares de honor en la historia de este país.

Minnijean Brown

Minnijean Brown

Ella es la única de los nueve estudiantes que comenzaron el curso en la escuela Central High School a quien no se le permitió terminar el curso escolar. Minnijean, 16, con una madurez que excede de su edad, soportó los insultos diarios hasta que se hicieron insoportables y finalmente le contestó a un estudiante blanco. Minnijean fue suspendida y entonces aceptó una beca en la escuela New Lincoln School en la Ciudad de Nueva York. Aquí, ella podía participar de las actividades extracurriculares con sus compañeros (ella se había presentado a las pruebas para el programa del coro de Navidad en la escuela Central, había sido aceptada, y en el último momento se le dijo que tal vez sería mejor que no participara). A Minnijean le gustaría regresar a la escuela en Little Rock, a pesar de su aceptación aquí en Nueva York. Ella siente afinidad y obligación con los demás estudiantes con quienes comenzó el año.

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Elizabeth Eckford

Elizabeth Eckford

Elizabeth, que es tímida y callada, salió en la fotografía más publicada de la lucha en Little Rock. Era una imagen inolvidable de una jovencita pequeña rodeada de soldados hostiles y miradas de odio del tumulto que se había congregado. Ella había ido sola a la escuela ese primer día, sin saber que los otros estudiantes iban en grupo. Su familia, a diferencia de las demás, no tenía teléfono. Elizabeth había tomado la decisión de asistir a la escuela Central por sí misma, y su madre había tenido la esperanza de que desistiera de hacerlo. Ella cose muy bien y diseña toda su ropa. Le encanta la música de rock n' roll, y le gustaría mejorar sus conocimientos de francés. Puesto que tiene solo 16 años, su manera de comportarse y sus intereses son los mismos de cualquier otra adolescente.

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Ernest Green

Ernest Green

Con solo 16 años de edad, fue el primer afroamericano que se graduó de la escuela Central High School. Este le resta importancia al hecho de haberse graduado tan joven indicando que su madre era maestra y por eso él aprendió sus lecciones un poco más joven que la mayoría. Se maneja con mucha confianza en sí mismo e incluso puede hablar sobre los eventos en Little Rock con buena disposición. Sus calificaciones, a pesar de las presiones, eran excelentes, y tenía intereses variados. Siempre acompañado de su cámara durante su estadía en Nueva York, tomó casi tantas fotografías de otra gente como las que los fotógrafos tomaron de él. Ernest era el líder natural del grupo de estudiantes, algo que hizo con un aplomo que su hermana dice que ha tenido desde pequeño. En el otoño va a estudiar en la universidad estatal de Michigan con una beca.

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Thelma Mothershed

Thelma Mothershed

Thelma, que es la más callada del grupo, también es la más pequeña de estatura. Siendo tan solo una diminuta imagen y con 16 años, esta había tenido mucha experiencia en aprender a ser paciente. Mientras asistía a la escuela elemental, sufrió un ataque de fiebre reumática que le impidió asistir a la escuela durante tres años. Aun así, solo tiene un año de atraso en sus estudios. Thelma siempre ha querido ser maestra escolar; desde el primer día que fue a la escuela. Nada de lo sucedido en la escuela Central High School este pasado curso ha quebrantado esa ambición. Sus pasatiempos son actividades apacibles, debido a su salud (le encantaría poder bailar), e incluyen hornear galleticas, tejer a crochet, leer o ir al cine.

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Melba Patillo

Melba Patillo

Ella es una muchacha determinada que desborda entusiasmo. Ella le resta importancia al comportamiento de sus compañeros estudiantes en la escuela Central High School con algo semejante a la lástima. Ella siempre está lista para todo lo que tenga posibilidad de ser diversión y su estilo es un tanto dramático. Canta, baila y toca el piano. Ha compuesto dos canciones que están sujetas a derechos de autor. Lo que más le gustaría es ser artista profesional. Ella y su familia han tolerado con paciencia los insultos y las llamadas telefónicas anónimas. Ella sabe que es solo un pequeño grupo en la escuela que se ha esforzado por complicar las cosas.

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Gloria Ray

Gloria Ray

Con dieciséis años de edad y una picardía en los ojos que no debe subestimarse, ella se matriculó en la escuela Central High School a pesar de la oposición de sus padres. Su explicación por haberlo hecho es que había ido a matricularse a la escuela Horace Mann (la escuela secundaria afroamericana) y de alguna manera se había equivocado en el tráfico. No fue un año fácil y, sin embargo, Gloria se sintió apenada por una muchacha blanca que, habiéndose hecho su amiga, comenzó a recibir el mismo trato que los jóvenes estudiantes afroamericanos. Su mejor asignatura es la matemática y le gustaría continuar sus estudios en uno de los campos científicos.

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Terrance Roberts

Terrance Roberts

Un estudiante excelente que tenía el más alto rango académico del grupo de nueve que comenzó en la escuela Central High School, este aparentemente fue quien sufrió el peor abuso por parte de algunos de sus compañeros. Dentro de la escuela, antes de la llegada de las tropas federales, lo habían seguido en los corredores, lo empujaron, lo patearon y le derribaron al suelo los libros que sostenía en sus brazos. Hubo un momento en que casi decidió darse por vencido, pero sintió que no podía desertar a los otros ocho estudiantes con quienes había comenzado. Sin embargo, Terrance continúa su vida tal como era. Lee tanto como lo ha hecho siempre, y juega fútbol, béisbol y baloncesto después del horario escolar. Es la clase de muchacho que, aunque es sumamente sensible, manejó el año escolar con aplomo y terminó con calificaciones mucho más altas que el promedio.

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Jefferson Thomas

Jefferson Thomas

"Nunca luches cuando puedas salir corriendo de allí". Esa era la actitud de Jeff sobre cómo llegar con toda la velocidad posible a la oficina del director cuando 20 muchachos blancos en la escuela Central parecían estar atacándolo en grupo. Si alguien lo puede hacer es él. El campo y pista es su mejor deporte. Jeff ha ganado medallas para los equipos de relevo de carreras de 880 yardas y de 440 yardas. Cuando se le conoce inicialmente, da la impresión de ser un muchacho callado y muy serio. Pero tiene una sonrisita que le ilumina el rostro y está lleno de júbilo. El año anterior había ganado un premio en su escuela como el alumno más destacado del año. También fue presidente del consejo estudiantil. La universidad aún parece estar muy lejos en su camino, pero está determinado a llegar allí.

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Carlotta Walls

Carlotta Walls

Carlotta tenía quince años y era la bebé del grupo que asistió a la escuela Central High School. Es una jovencita alta y delgada, que se inclina a ser poco femenina y aun parece no haberse acostumbrado a la longitud de sus brazos o piernas. Le resulta difícil quedarse sentada en un mismo lugar por más de unos minutos. Son su energía incontenible y su sentido de calidez que la hacen estar al mismo tiempo en todas partes para no perderse nada. Carlotta siempre había querido ir a Central tan pronto supo lo que significaba la integración. Ella quiere una buena educación y una oportunidad de que se le trate como a los demás.

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En agosto de 1958, una edición especial de la revista de la Unión, Hotel and Club Voice, se enfocó en el compromiso inquebrantable de nuestra Unión con la lucha por la igualdad de derechos. Esa edición, en secciones que están reimpresas aquí, destacaba a esos nueve jóvenes que contribuyeron tan grandemente al progreso de esa lucha. Nuestra Unión estuvo entre las primeras entidades en reconocer la magnitud de sus contribuciones y, más de cincuenta años más tarde, sus acciones continúan inspirándonos.

 

El premio de los Derechos Civiles de la Local 6 de 1958

HOTEL AND CLUB VOICE
Agosto de 1958

Su lucha en Little Rock le agrega brillo a la antorcha de la Libertad

Un Gobernador, un Alcalde, un Senador, líderes laborales nacionales y locales y personalidades de todos los ámbitos sociales se unieron a la Local 6 el 12 de junio para honrar a nueve estudiantes de escuela secundaria en Little Rock por haber hecho el mayor esfuerzo por promover la causa de los derechos civiles y la igualdad de derechos este año pasado.

El premio anual de Derechos Civiles de la Local 6 se les presentó a esos nueve por lo que el Presidente Carl Schutt describió como "su dignidad y valor inquebrantable durante el tenso año escolar que recién ha terminado". Inscritos para siempre entre los héroes y las heroínas de Estados Unidos en la lucha por una democracia total quedaron los nombres de los ganadores del premio de la Local 6 de 1958: Minnijean Brown, Elizabeth Eckford, Ernest Green, Thelma Mothershed, Melba Patillo, Gloria Ray, Terrance Roberts, Jefferson Thomas, Carlotta Walls.

Aunque los enemigos de las escuelas no segregadas incluso actualmente se esfuerzan incesantemente por evadir la decisión de la Corte Suprema de EEUU y violar el Artículo XIV de la Constitución de EEUU, una Unión, la Local 6, al honrar a esos nueve, enfocó la atención nacional en la necesidad de ponerle fin a la plaga no democrática de la discriminación en nuestro país.

Han pasado 20 años desde que se fundó la Local 6. En todo ese tiempo, este se ha opuesto implacablemente a la discriminación en todas sus formas. La Unión le puso fin a los días en que las gerencias enemistaban a los afroamericanos y los grupos minoritarios con los trabajadores blancos para mantenerlos divididos, no organizados y explotados.

Esa historia de 20 años... y lo queda por hacer... se omitió la edición de julio de THE VOICE para destacarla y repasarla en esta edición especial ampliada de agosto. Para este ambicioso proyecto, el consejo editorial de THE VOICE desea reconocer la ayuda invaluable de los redactores de HOTEL VOICE, el periódico semanal del Hotel Trades Council, y del presidente del Council, Jay Rubin. Inspirados por el ejemplo de los Nueve de Little Rock, albergamos la esperanza de que esta edición especial aumente el entendimiento y la determinación de erradicar completamente la discriminación en nuestra industria, ciudad, estado y nación.

Little Rock y nuestro propio traspatio

Se requieren grandes actos de heroísmo en muchas áreas de nuestro país para conseguir derechos democráticos simples y elementales. Más de 6,000 de nuestros miembros votaron a favor de honrar dicho heroísmo a principios de este año cuando seleccionaron a los nueve estudiantes de Little Rock como ganadores del premio anual de la Local 6 de Derechos Civiles.

Les ofrecemos nuestra más profunda admiración a aquellos en el sur que literalmente ponen en peligro sus vidas cuando intentan afiliarse u organizar una Unión; obtener oportunidades educacionales no segregadas e igualitarias, o se atreven a intentar inscribirse para votar. Es meritoria la admiración de esa valentía. Sin embargo, también debemos sentirnos profundamente alarmados con esa realidad.

Mientras los empleadores sureños se sientan en libertad de usar la supremacía blanca para dividir a los trabajadores e impedir la organización de la Unión, más tendrán que encarar los trabajadores organizados la doble amenaza de un área competitiva sin Unión y bajos salarios y sus representantes políticos en el Congreso bloquearán o impondrán concesiones a toda la legislación social y laboral que sea la más vital para los intereses de la gente trabajadora.

Thelma Carpenter, la famosa estrella cantante de Broadway, abrió la reunión de los Premios con el himno nacional y deleitó al público con canciones durante la noche.

Nosotros en el movimiento laboral tenemos que analizarnos aguda y críticamente. Tenemos que preguntarnos por qué, como la fuerza organizada mayor en el país dedicada a la democracia política y el progreso económico, no hemos podido cambiar esta situación básicamente no democrática.

Se dice correctamente que, si todos tuvieran el derecho al voto en el sur, ese solo hecho cambiaría todo el carácter retrógrado y reaccionario de esa área y de sus representantes políticos. En Nueva York, solo tenemos que salir a caminar y firmar nuestro nombre para inscribirnos. Si suficientes de nosotros lo hiciéramos en solo unos cuantos distritos, los 27,000 miembros de la Local 6 podrían muy bien ser la influencia decisiva sobre qué clase de candidatos se nominarían y elegirían.

Actualmente se necesitan candidatos que combatan la impía combinación de provocadores laborales, supremacistas blancos y políticos petulantes y cínicos que arrasan con los derechos de los trabajadores, la gente afroamericana y los grupos minoritarios, o que hacen muy poco o nada para detenerlos.

Nosotros en la Local 6 estamos tomando medidas especiales este año para cerciorarnos de que nuestros miembros registren su influencia de una manera tan efectiva en las urnas electorales como lo hacemos en los talleres de la Unión. Aunque admiramos y alabamos la valentía de los Nueve de Little Rock, tenemos que cerciorarnos de que en nuestro propio traspatio ejerzamos nuestro valioso derecho a votar y a nombrar candidatos que promulguen garantías democráticas firmes que borren la necesidad de tener un valor y una abnegación excepcionales para ejercer los derechos democráticos elementales.

Por un heroísmo bajo fuego en la lucha por la igualdad de derechos

El premio anual de la Local 6 de los Derechos Civiles a nueve estudiantes de escuela secundaria en Little Rock culmina 20 años de la lucha de la Unión por la igualdad de derechos para todos.

Enfocados por completo en la Local 6 este 12 de junio pasado, los ojos de la nación americana, cámaras de televisión, manadas de fotógrafos de prensa alzando sus voces, reporteros de los diarios y asociaciones de prensa importantes, presenciaron una tremenda exclamación de entusiasmo y dedicación en nombre de la igualdad de derechos para todos. En ese día, la Local 6 surgió en la escena nacional, tomando su completo y correspondiente lugar en el escenario de la historia que culmina 20 años de lucha por los derechos civiles, la igualdad de oportunidades, y viviendas, escuelas y empleos no segregados.

En el escenario del auditorio Gertrude Lane estaban sentados los nueve estudiantes afroamericanos de la escuela secundaria Central High School, de Little Rock, Arkansas, que la Local invitó a volar a Nueva York para recibir el premio anual de la Unión de Derechos Civiles. En torno a ellos estaban sentados los funcionarios generales de la local, los miembros del consejo ejecutivo del Hotel Trades Council, dignatarios de la vida pública, líderes laborales y funcionarios de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color.

El Gobernador de Nueva York, Averell Harriman, les dijo a los miembros de la Asamblea y los delegados del Taller de la Local 6, que abarrotaron el auditorio que "Estoy aquí para unirme a ustedes para homenajear a estos nueve muchachos a quienes hemos observado durante los últimos nueve meses con muchísima preocupación, admiración y esperanza”.

La ciudad les da la bienvenida

La Ciudad de Nueva York les abrió su corazón a los valientes estudiantes de Little Rock y el Alcalde Robert F. Wagner lo hizo oficial cuando canceló sus compromisos fuera de la ciudad para darles personalmente la bienvenida en el Ayuntamiento.

En la mañana del viernes 13 de junio, se hizo oficial lo que ya era un hecho, que los Nueve de Little Rock se encontraban entre los invitados más bienvenidos que jamás había recibido la Ciudad de Nueva York. Aunque el Alcalde Robert F. Wagner tenía un compromiso previo fuera de la ciudad contraído hacía largo tiempo en el momento que estaban próximos a llegar los Nueve de Little Rock, este demostró todo el entendimiento y reconocimiento de Nueva York hacia su amargo año cancelando el compromiso y dándoles personalmente la bienvenida en el Ayuntamiento.

Rindiéndole gran homenaje a la Local 6 por presentarles su premio anual de los derechos civiles a los nueve, el Alcalde les dijo a los jóvenes estudiantes que se sentía “muy orgulloso” de darles la bienvenida. El Alcalde indicó que, aunque la Ciudad de Nueva York se encuentra a la vanguardia de la batalla por los derechos civiles, queda mucho por hacer para combatir la discriminación.

El Alcalde dijo que "Todos los presentes los tendremos a ustedes en nuestros corazones y ustedes serán uno mismo en espíritu con nosotros en nuestra lucha sostenida para erradicar los últimos vestigios de la discriminación."

La Sra. Daisy Bates, presidente de la NAACP de Little Rock, a su vez, le dijo al Alcalde que, después de ocho meses de un “trato sumamente desagradable, creo que los muchachos necesitaban exactamente la clase de recibimiento que han tenido en la ciudad".

En cuanto a Minnijean Brown, que fue expulsada de la escuela Central High en Little Rock por "responder" al trato cruel por parte de los estudiantes blancos, la Sra. Bates dijo que la bienvenida y el tiempo pasado en una escuela en Nueva York habían restablecido la fe de Minnijean en la democracia. La Organizadora General Betty Bentz respondió en nombre de la Unión a las palabras del Alcalde Wagner.

Los momentos más destacados del premio de los Derechos Civiles de la Local 6

Carl Schutt

Presidente de la Local 6

Es debido a que demasiada gente en algos puestos están deliberando en lugar de esforzándose para acelerar la completa implementación de la decisión de la Corte Suprema que algunas de las personas más ilustres de nuestro país, tales como nuestros invitados esta noche de Little Rock, se ven obligadas a demostrar un valor casi sobrehumano para garantizar su derecho constitucional de una oportunidad a una educación igualitaria, sin discriminación.

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Averell Harriman

Gobernador de Nueva York

Un día, la historia señalará el valor demostrado por los estudiantes afroamericanos de Little Rock ante la acción tanto oficial como de la multitud para mantenerlos alejados de la escuela. Ellos son los verdaderos héroes. Y ellos ocuparán un nicho en los anales de la nación.

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Jay Rubin

Presidente de HTC

El motivo por el que me siento tan orgulloso es porque quiero que no solo ustedes, sino que también los héroes de Little Rock, sepan que fue el movimiento laboral, el movimiento de la Unión laboral de este país, que siempre estuvo en el liderazgo de la lucha por los derechos de la gente. Podía haber sido la lucha por abolir los talleres de explotación laboral, o por establecer las escuelas públicas, o por integrar a los trabajadores en el trabajo. Sobre estos y muchos otros temas, el movimiento laboral siempre ha estado listo para luchar por el bienestar de la gente.

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Betty Bentz

Organizadora General de HTC

Nuestro premio de los Derechos Civiles de la Local 6 simboliza nuestra actitud en este campo. Este caracteriza el hecho de que el movimiento unionista laboral está a la vanguardia de la lucha por la igualdad de derechos para todos, independientemente de su raza, procedencia, color o credo.

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Charles Zimmerman

Presidente del Comité de Derechos Civiles de AFL-CIO

Me siento muy complacido de estar aquí esta noche y de felicitar al Local 6 por la espléndida idea de establecer este premio, y especialmente este año por concedérselo a los jóvenes que simbolizan la lucha a lo largo y ancho de este país por la integración en las escuelas públicas. La gente aquí y en muchas comunidades a través del país, tanto afroamericanos como blancos, y tanto judíos como gentiles, los apoyan a ellos en esta lucha.

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Hulan Jack

Presidente del Distrito de Manhattan

Quiero agradecerle al Comité de Derechos Civiles de la Unión de los Empleados de Hoteles y Clubes, AFL-CIO, la invitación a participar en este programa memorable de rendirle homenaje a esos nueve estudiantes que demostraron un gran heroísmo, valentía y determinación para obtener una educación bajo la decisión de la Corte Suprema de 1954.

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Harry Van Arsdale, Jr.

Presidente del Consejo Central de Oficios y Trabajos de la Ciudad de Nueva York

Esta noche es una gran noche para el movimiento laboral y una gran noche para nuestro país. La discriminación de todos los tipos es algo que todo el mundo tiene la responsabilidad de ponerle fin. No es, como estos jóvenes y sus partidarios han aprendido, un camino fácil y no va a ser un camino fácil.

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Roy Wilkens

Secretario Ejecutivo de la NAACP

Así es que, en Little Rock, cuando llegó la hora de la verdad, cuando no era un asunto de argumentar ante un juez, ni de aprobar una resolución, sino que la pregunta era “¿Quiénes llegan y entran por la puerta de esa escuela secundaria, sin importarle cuántos tumultos estuvieran afuera?" Estos muchachos son los muchachos que lo hicieron. No tengo que decirle a su Unión que, en el análisis final, eso es lo que cuenta.

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Daisy Bates

Presidente de la NAACP de Little Rock

Cuando ustedes honran a los muchachos me están honrando a mí y cuando ustedes me honran a mí están honrando a los muchachos. Aceptamos su invitación esta noche con humildad y una gran tristeza, representando un capítulo en la historia americana que nunca debió haberse escrito.

Su acción aquí esta noche nos dará a nosotros el valor para regresar a Little Rock en septiembre de 1958 para continuar la labor.

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En las Naciones Unidas

En medio de los tensos eventos mundiales, el Secretario de las Naciones Unidas Dag Hammarskjold y el Subsecretario General Ralph Bunche tomaron tiempo para saludar y recibir oficialmente a los Nueve de Little Rock en las Naciones Unidas.

Cuando Ralph Bunche, Subsecretario de las Naciones Unidas y ganador del Premio Nobel de la Paz, escuchó que los Nueve de Little Rock iban a venir a Nueva York, este insistió en tener la oportunidad de saludarlos y recibirlos personalmente. Cuando la Confederación Internacional de Uniones de Libre Comercio escuchó que los Nueve de Little Rock iban a visitar invitados por la Local 6 de la Unión de Empleados de Hoteles y Clubes, William Kemsley, su representante en la ONU, hizo personalmente los arreglos para que pudieran disfrutar de una excursión sumamente agradable y educacional de la ONU.

Cuando los Nueve de Little Rock llegaron en la tarde del viernes, 13 de junio, Ralph Bunche no estaba en su oficina como se esperaba. Kemsley informó apenado a los jóvenes visitantes que este estaba en una conferencia especial con el Secretario General de la ONU Dag Hammarskjold sobre los tensos eventos en el Líbano que habían surgido esa semana. Kemsley los llevó a presentárselos a su guía especialmente asignada, la Sra. Lea Rangel-Ribeiro, de la India y estos fueron a su almuerzo como invitados de los funcionarios de la ONU.

Bunche "se disculpó" por interrumpirles su almuerzo, y entonces les dijo que "En realidad, lo que ustedes han estado haciendo es lo que es el esfuerzo de las Naciones Unidas en la comunidad internacional; responder a la provocación razonadamente y con moderación, pero ser firme en nuestra determinación de apoyar el derecho y la justicia. El mundo entero tiene una deuda de gratitud con ustedes por lo que ustedes han hecho."

Bunche provocó risas ahogadas cálidas cuando hizo una comparación con sí mismo a la edad de ellos. Este dijo que dudaba que él hubiera podido tener esa moderación, dado que él no siempre fue “un hombre de paz” y, de hecho, había sido un tipo de persona “resentido” en su época de escuela secundaria. Entonces Bunche y Hammarskjold se apresuraron hacia una reunión para la que ya estaban retrasados, después de que Bunche les expresara un último buen deseo de que tuvieran un próximo año agradable, aunque no más complicado.

Batalla sostenida por la integración escolar

Los enemigos de la integración escolar continúan haciendo de Little Rock un campo de prueba clave para la oposición a la Constitución de los Estados Unidos

El Octavo Circuito de la Corte de los Estados Unidos en San Luis ha anunciado el nombramiento de tres jueces para considerar la apelación sobre la orden judicial que impide la integración racial en la escuela Central High School durante dos años y medio. Este es otro enredo jurídico en la amarga lucha que está teniendo lugar en Little Rock.

El comienzo del relato es la histórica decisión en 1954 de la Corte Suprema que dio la orden de integrar las escuelas. El consejo escolar de Little Rock en Arkansas se tomó tres años para acatar esa decisión.

En agosto de 1957 ellos anunciaron que la integración entraría en vigor con el inicio del año escolar en septiembre. Nueve jovencitos afroamericanos se matricularon. El 2 de septiembre, día del comienzo de las clases, ellos fueron recibidos en los terrenos de la escuela por tropas uniformadas que les impidieron entrar. El Gobernador Orval Faubus, en flagrante desafío de la ley había llamado a la Guardia Nacional. Los muchachos no pudieron entrar a la escuela.

El 3 de septiembre, el Juez Ronald N. Davies le ordenó al consejo escolar que procediera con la integración. Sin embargo, el Gobernador Faubus mantuvo las tropas en Central High. No fue hasta el 20 de septiembre, cuando el Juez Davies dio la orden de que no podía haber interferencia con su orden original, que las tropas se retiraron. Sin embargo, para esa fecha, el Consejo de Ciudadanos Blancos y los tumultos tuvieron tiempo de organizarse. Por lo tanto, el 23 de septiembre, cuando los muchachos intentaron entrar a la escuela, se desataron la violencia y los disturbios.

En ese punto fue que el Presidente Eisenhower envió las tropas aerotransportadas de la División 101 y removió a la Guardia Nacional del control de Faubus y la federalizó. Los estudiantes asistieron inicialmente a la escuela con cientos de tropas rodeando los terrenos. Los soldados los llevaban en auto de ida y vuelta a sus casas. Más tarde, había solo unos cuantos que patrullaban los corredores, las clases de gimnasia y la cafetería. Finalmente, la mayoría de las tropas se retiró, dejando solo unos cuantos para garantizar el orden.

Sin embargo, los incidentes dentro de la escuela continuaron. Alimentados por el sesgo y el prejuicio de sus familias, los compañeros estudiantes hacían un juego del acoso constante.

En febrero, el consejo escolar se dirigió a las cortes para pedir que se suspendiera la integración durante dos años y medio, alegando una “actitud comunitaria desfavorable".

El caso lo vio en audiencia el Juez Harry J. Lemley, un sureño nativo de 74 años de edad. El Juez dictaminó el 21 de junio que la integración podía detenerse hasta 1961.

Los abogados de la NAACP, que habían estado defendiendo el caso de los estudiantes a través de las cortes, solicitaron que el Juez Lemley suspendiera su orden. Él se negó a hacerlo. El caso fue llevado entonces al Tribunal de Apelaciones y, al tiempo que la revista THE VOICE estaba lista para la imprenta, se había hecho una solicitud de que la audiencia se sostuviera el 4 de agosto. Esto le daría a las cortes la oportunidad de dictar una decisión antes de la apertura de la escuela en el otoño.

Más historia

La lucha por la justicia social desde 1939. Luchas contractuales históricas que dieron forma a nuestra Unión.
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