En agosto de 1958, una edición especial de la revista de la Unión, Hotel and Club Voice, se enfocó en el compromiso inquebrantable de nuestra Unión con la lucha por la igualdad de derechos. Esa edición, en secciones que están reimpresas aquí, destacaba a esos nueve jóvenes que contribuyeron tan grandemente al progreso de esa lucha. Nuestra Unión estuvo entre las primeras entidades en reconocer la magnitud de sus contribuciones y, más de cincuenta años más tarde, sus acciones continúan inspirándonos.
El premio de los Derechos Civiles de la Local 6 de 1958
HOTEL AND CLUB VOICE
Agosto de 1958
Su lucha en Little Rock le agrega brillo a la antorcha de la Libertad
Un Gobernador, un Alcalde, un Senador, líderes laborales nacionales y locales y personalidades de todos los ámbitos sociales se unieron a la Local 6 el 12 de junio para honrar a nueve estudiantes de escuela secundaria en Little Rock por haber hecho el mayor esfuerzo por promover la causa de los derechos civiles y la igualdad de derechos este año pasado.
El premio anual de Derechos Civiles de la Local 6 se les presentó a esos nueve por lo que el Presidente Carl Schutt describió como "su dignidad y valor inquebrantable durante el tenso año escolar que recién ha terminado". Inscritos para siempre entre los héroes y las heroínas de Estados Unidos en la lucha por una democracia total quedaron los nombres de los ganadores del premio de la Local 6 de 1958: Minnijean Brown, Elizabeth Eckford, Ernest Green, Thelma Mothershed, Melba Patillo, Gloria Ray, Terrance Roberts, Jefferson Thomas, Carlotta Walls.
Aunque los enemigos de las escuelas no segregadas incluso actualmente se esfuerzan incesantemente por evadir la decisión de la Corte Suprema de EEUU y violar el Artículo XIV de la Constitución de EEUU, una Unión, la Local 6, al honrar a esos nueve, enfocó la atención nacional en la necesidad de ponerle fin a la plaga no democrática de la discriminación en nuestro país.
Han pasado 20 años desde que se fundó la Local 6. En todo ese tiempo, este se ha opuesto implacablemente a la discriminación en todas sus formas. La Unión le puso fin a los días en que las gerencias enemistaban a los afroamericanos y los grupos minoritarios con los trabajadores blancos para mantenerlos divididos, no organizados y explotados.
Esa historia de 20 años... y lo queda por hacer... se omitió la edición de julio de THE VOICE para destacarla y repasarla en esta edición especial ampliada de agosto. Para este ambicioso proyecto, el consejo editorial de THE VOICE desea reconocer la ayuda invaluable de los redactores de HOTEL VOICE, el periódico semanal del Hotel Trades Council, y del presidente del Council, Jay Rubin. Inspirados por el ejemplo de los Nueve de Little Rock, albergamos la esperanza de que esta edición especial aumente el entendimiento y la determinación de erradicar completamente la discriminación en nuestra industria, ciudad, estado y nación.
Little Rock y nuestro propio traspatio
Se requieren grandes actos de heroísmo en muchas áreas de nuestro país para conseguir derechos democráticos simples y elementales. Más de 6,000 de nuestros miembros votaron a favor de honrar dicho heroísmo a principios de este año cuando seleccionaron a los nueve estudiantes de Little Rock como ganadores del premio anual de la Local 6 de Derechos Civiles.
Les ofrecemos nuestra más profunda admiración a aquellos en el sur que literalmente ponen en peligro sus vidas cuando intentan afiliarse u organizar una Unión; obtener oportunidades educacionales no segregadas e igualitarias, o se atreven a intentar inscribirse para votar. Es meritoria la admiración de esa valentía. Sin embargo, también debemos sentirnos profundamente alarmados con esa realidad.
Mientras los empleadores sureños se sientan en libertad de usar la supremacía blanca para dividir a los trabajadores e impedir la organización de la Unión, más tendrán que encarar los trabajadores organizados la doble amenaza de un área competitiva sin Unión y bajos salarios y sus representantes políticos en el Congreso bloquearán o impondrán concesiones a toda la legislación social y laboral que sea la más vital para los intereses de la gente trabajadora.
Thelma Carpenter, la famosa estrella cantante de Broadway, abrió la reunión de los Premios con el himno nacional y deleitó al público con canciones durante la noche.
Nosotros en el movimiento laboral tenemos que analizarnos aguda y críticamente. Tenemos que preguntarnos por qué, como la fuerza organizada mayor en el país dedicada a la democracia política y el progreso económico, no hemos podido cambiar esta situación básicamente no democrática.
Se dice correctamente que, si todos tuvieran el derecho al voto en el sur, ese solo hecho cambiaría todo el carácter retrógrado y reaccionario de esa área y de sus representantes políticos. En Nueva York, solo tenemos que salir a caminar y firmar nuestro nombre para inscribirnos. Si suficientes de nosotros lo hiciéramos en solo unos cuantos distritos, los 27,000 miembros de la Local 6 podrían muy bien ser la influencia decisiva sobre qué clase de candidatos se nominarían y elegirían.
Actualmente se necesitan candidatos que combatan la impía combinación de provocadores laborales, supremacistas blancos y políticos petulantes y cínicos que arrasan con los derechos de los trabajadores, la gente afroamericana y los grupos minoritarios, o que hacen muy poco o nada para detenerlos.
Nosotros en la Local 6 estamos tomando medidas especiales este año para cerciorarnos de que nuestros miembros registren su influencia de una manera tan efectiva en las urnas electorales como lo hacemos en los talleres de la Unión. Aunque admiramos y alabamos la valentía de los Nueve de Little Rock, tenemos que cerciorarnos de que en nuestro propio traspatio ejerzamos nuestro valioso derecho a votar y a nombrar candidatos que promulguen garantías democráticas firmes que borren la necesidad de tener un valor y una abnegación excepcionales para ejercer los derechos democráticos elementales.