El 23 de octubre de 2024, el Ayuntamiento de Nueva York aprobó la Ley de Hoteles Seguros. Esta legislación histórica ofrece nuevas protecciones fundamentales para los trabajadores y huéspedes de los hoteles de Nueva York. El proyecto de ley se enfrentó a una feroz oposición por parte de grupos de la industria, promotores hoteleros y propietarios de agencias de subcontratación. Pero, a pesar de sus amplios recursos y sus tácticas agresivas, los trabajadores hoteleros ganaron.
Por primera vez, la ciudad de Nueva York dispondrá de un mecanismo real para exigir responsabilidades a los malos agentes del sector hotelero, ya sea por condiciones insalubres, explotación de los trabajadores o hacerse de la vista gorda ante la trata de seres humanos y la violencia.
La Ley de Hoteles Seguros exigirá que todos los hoteles obtengan una licencia municipal para operar. Para poder obtener la licencia, los hoteles tendrán que aplicar protocolos de seguridad de sentido común, tales como la limpieza diaria de las habitaciones, la disponibilidad de botones de alarma para los trabajadores que entren en las habitaciones ocupadas, la programación de cobertura de recepción o seguridad las 24 horas del día, la prohibición de subcontratar a los empleados esenciales de limpieza, recepción y servicio de portería en la mayoría de los hoteles, y la capacitación del personal para identificar la trata de seres humanos.
Lo que hizo falta para ganar
La Ley de Hoteles Seguros se aprobó a pesar de una oposición enorme y bien financiada. Cuando la concejala Julie Menin presentó el proyecto de ley por primera vez en julio de 2024, el sector hotelero reaccionó con agresividad.
Unos empleadores, mucho de quienes recurren a prácticas abusivas, se unieron para luchar contra la legislación. Recaudaron $20 millones para aniquilar la propuesta y para atacar a todo funcionario electo que la apoyara. Contrataron a docenas de cabilderos muy bien pagados. Involucraron a organizaciones nacionales. En la prensa, trataron de convencer a los funcionarios electos y a los trabajadores subcontratados de hoteles de que el proyecto de ley sería un “asesino de empleos”. Incluso intentaron que pareciera que la gente común los apoyaba, obligando a los trabajadores subcontratados a presentarse en el Ayuntamiento.
El 12 de septiembre, la oposición organizó una manifestación y envió en autobús a unos 1,000 trabajadores subcontratados para marchar ante el Ayuntamiento. Muchos trabajadores dijeron que pensaban que el acto era obligatorio. Cuando se le preguntó directamente, un gerente del hotel Moxy Times Square, que no tiene representación de la Unión, les dijo a los trabajadores que, si no asistían al acto, “no puedo prometerles que no vayan a tener problemas”. Algunas agencias de subcontratación incluso les pagaron a los empleados para que aumentaran su participación, ofreciéndoles: “Si tus amigos y familiares se apuntan, pueden ganarse hasta $100-150 por el día”. Todas las maniobras de la oposición resultaron altamente contraproducentes. Cuando la oposición dijo que gastaría millones en hacer campaña contra el proyecto de ley y atacar a todo funcionario electo que lo apoyara, los miembros del Ayuntamiento se sintieron tan ofendidos que el número de los que apoyaron el proyecto se duplicó. Cuando la oposición intentó organizar una manifestación, cientos de miembros y personal de la Unión recibieron a sus empleados con la verdad sobreel proyecto de ley y una avalancha de trabajadores subcontratados se puso en contacto con los organizadores de la Unión.
Los trabajadores expresaron sus sentimientos