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Ronald Sanborn

House Attendant | Kimpton Theta Times Square New York
Ronald S

Con profundo pesar anunciamos el fallecimiento de Ronald Sanborn (conocido por todos los que lo querían como “Kool Ron”), House Attendant en el Kimpton Theta Times Square de Nueva York durante 32 años.

Ronald era un padre dedicado a sus cuatro hijos, Ronnie Jr., Stefanie, Carlie y Nicholas, y nada lo llenaba más de orgullo. Sus hijos lo recuerdan como un padre espontáneo, divertido e infinitamente positivo, que siempre intentaba ver el lado bueno incluso en las peores situaciones.

A Ron le encantaba cocinar para toda la familia, patinar sobre ruedas, pescar y llenar de risas cada reunión. Sus pasiones eran legendarias: una colección de entre 60 y 90 pares de zapatos, una debilidad por los sombreros de fieltro y un gusto musical que abarcaba desde Lady Gaga, cuya canción “Bad Romance” ponía a todo volumen en su camioneta con las ventanillas bajas, hasta el hip hop de la vieja escuela y los clásicos italianos. Era un fan acérrimo de los New York Rangers, admirador de Wayne Gretzky y un hombre que se entregaba por completo a sus pasiones.

Jules Rochelin, compañero de trabajo de Ron durante dos décadas, recuerda cuando conoció a Ron a principios de la década de 2000. Ron le dijo: “Bienvenido al equipo, muchacho”. Jules describió a Ron como una persona amable, divertidísima y con una personalidad arrolladora: el tipo de hombre que se encogía de hombros ante el frío mientras quitaba la nieve en invierno, insistiendo en que no necesitaba abrigo. Jules comentó que: “Mis hijos lo llamaban tío Ronnie”.

Tolbert Lapomarel, compañero de trabajo de Ron, lo recuerda como “algo más que un compañero de trabajo: te alegraba el día. Podías sentarte a hablar con él de cualquier cosa”. Los dos compartían una profunda afición por las motos y los vehículos todo terreno, y Tolbert aún conserva la chaqueta Kawasaki que Ron le regaló por su cumpleaños, junto con su casco. En aquel momento, Tolbert había dicho sobre Ron: “Mira lo que me ha regalado mi hermano”.

A Ronald lo sobreviven sus hijos, sus hermanos y muchos amigos y compañeros de trabajo a los que quería mucho. La calidez desbordante de Ron deja una huella imborrable en todos los que tuvieron la suerte de conocerlo.