The Union Difference: The Tale of 3 Unemployed New Yorkers

La publicación THE CITY cuenta sobre las luchas de tres habitantes de Nueva York desempleados durante la crisis del coronavirus. Una, es contratista independiente que canta en un club privado en Soho. Otro, es administrador de un restaurante y es indocumentado y no puede cobrar beneficios de desempleo. Y la tercera, quien es miembro de HTC, Elaine Wong, que ha trabajado como encargada de habitaciones en el hotel Beekman durante 4 años. Tanto Elaine como su esposo estuvieron infectados con el COVID-19, pero afortunadamente se recuperaron después de recibir tratamiento en el Centro de Salud de Queens.

Elaine expresó su gratitud por el apoyo que recibió mientras estuvo enferma, “me siento muy agradecida de tener mi trabajo con Unión, de los médicos y las enfermeras en el Centro de Salud de la Unión en Long Island City, pues la enfermera me llamó diariamente sin fallar durante dos semanas para revisar nuestro estado de salud.”

Puede leer el artículo completo a continuación.


Habitantes de Nueva York desempleados se aferran a la frágil red de protección contra la pandemia

Por Cara Eisenpress, THE CITY 10 de mayo de 2020 



Elaine Wong pasa tiempo con su hija, Kimberly, frente a su casa en Flushing después que la mamá perdiera su trabajo en el hotel Beekman. Foto: Ben Fractenberg/THE CITY

Esta es una traducción del articulo, que fue publicado originalmente por THE CITY el 10 de mayo del 2020, por Cara Eisenpress. Para leer el articulo original, en ingles, haga click aquí.

Emma Craig, que ganaba $200 la noche cantando en un club nocturno en Soho, se encontró navegando el laberinto de los beneficios de desempleo como contratista independiente y negociando un aplazamiento temporal del pago de su alquiler mientras esperaba varias semanas para comenzar a cobrar los beneficios.

Craig, de 31 años de edad, dijo que “El dueño de mi casa es comprensivo, pero voy a tener que pagarle”.

Como trabajadora de hotel con Unión, Elaine Wong, tuvo una experiencia más sencilla para conseguir los beneficios de desempleo. Ella pagó el alquiler del apartamento de su familia en Flushing, pero a costa de dejar de pagar su cuenta del automóvil de $650.

Wong, que tiene 48 años de edad y está casada y tiene una hija, dijo que “Tuve que pagar por tener un techo sobre nosotros”.

Emmanuel Muñoz, que es inmigrante mexicano de 40 años de edad, y ha trabajado en Nueva York durante 15 años, perdió su trabajo como gerente de un restaurante.

Este no ha recibido ni un centavo del seguro de desempleo ni otros beneficios del gobierno de la ciudad, del estado o federal porque no se le permite trabajar estando registrado en los libros. Le dijo al dueño de su casa en el Bronx que no podía pagar el alquiler.

Muñoz dijo que “El dinero que yo recibo es porque trabajo”.

‘Una situación caótica’

Estos tres neoyorquinos perdieron sus empleos a mediados de marzo cuando el coronavirus paralizó prácticamente la ciudad. La crisis está aumentando en la ciudad y más allá de esta. La economía de EEUU perdió la cifra récord de 20.5 millones de empleos el mes pasado, según las cifras que se dieron a conocer el viernes.

Las diferentes dificultades de este trío resaltan la función crucial de la red de protección social de Nueva York, que se ha incrementado dramáticamente durante el caos económico suscitado por la propagación del COVID-19.

Lo más importante es el beneficio de desempleo: El estado distribuyó más de $4.6 billones a 1.6 millones de neoyorquinos desempleados entre mediados de marzo y el 30 de abril.

La adición temporal de $600 provista por el gobierno federal a los beneficios semanales de desempleo, que Nueva York ha desembolsado más rápido que la mayoría de los estados, está manteniendo a flote a aquellos que tienen acceso al beneficio. El gobierno federal envió cheques federales de estímulo de $1,200 por persona y de $500 por dependiente a todos aquellos por debajo de cierto límite de ingresos.

La ciudad ha reducido los requisitos para solicitar y mantener ayuda económica y cupones de alimentos, y ha puesto presión y dinero para conseguirle comida a la gente. El estado ha establecido una moratoria de 90 días en los desalojos, que el Gobernador Andrew Cuomo prolongó recientemente hasta el 20 de agosto.

Sin embargo, los trabajadores de ingresos más bajos no reciben un beneficio sustancial. Y aquellos que no cualifican para los beneficios de desempleo, incluyendo a 190,000 trabajadores indocumentados, se han dejado a que dependan de algunos rastros de alivio o que encuentren nuevos trabajos que podrían perjudicar su salud.

Mientras tanto, el verano trae consigo el doble golpe del final de la moratoria a los desalojos y del pago de $600, cuya pérdida esperada en julio “inyecta incertidumbre a una situación caótica”, según dijo James Parrott, economista del New School.

Cuando desaparezcan los dos sustitutos del ingreso, muchos neoyorquinos quedarán con cuentas pendientes que no pueden pagar y opciones inimaginables que modificarán las vidas que estos han creado aquí.

A través de la ciudad, el índice de desempleo podría subir a tanto como un 30%, según pronostica Parrott, de una cifra del 3.4% en febrero, y que los trabajadores con salarios por hora serán los más afectados. La disminución del ingreso por impuestos podría reducir los programas de beneficios que nunca antes habían tenido que responder a esta clase de necesidad.

Nancy Rankin, vicepresidente de política, investigaciones y defensa de la Sociedad de Servicios Comunitarios, dijo que “La gente no sabe si los trabajos que ellos perdieron van a restablecerse en algún momento”.

‘Yo puedo aguantar esto’

En épocas ordinarias, el estado de Nueva York paga el 50% de los ingresos a los trabajadores previamente empleados durante 26 semanas. Esto sale de un fondo de fideicomiso para el desempleo financiado por los patronos mediante un porcentaje de los primeros $25,000 del salario de cada empleado.

Aunque un trabajador recién desempleado que gana $17 la hora por 40 horas a la semana podía esperar un beneficio en Nueva York de alrededor de $300 después de impuestos cada semana, ahora esa persona está recibiendo cerca de $900 debido a la ayuda por la pandemia. Eso representa alrededor de una y media veces lo que ellos cobran cuando están trabajando.

El programa federal de ayuda de desempleo por la pandemia también extiende los beneficios a los contratistas independientes, trabajadores de espectáculos, gente que trabaja por cuenta propia y otros que hayan perdido el trabajo debido al COVID-19.

Sin embargo, el programa llegó con un desenvolvimiento confuso que Nueva York navegó mejor que la mayoría, adelantando el dinero antes de recibirse los fondos del gobierno federal y actualizando su proceso de solicitud el 20 de abril, una semana antes que otros estados.

Inicialmente, los solicitantes tenían que ser rechazados para el seguro tradicional de desempleo antes de que pudieran solicitar la ayuda de desempleo por la pandemia, un obstáculo que posteriormente se eliminó.

Craig, la cantante, cuenta que ella llamó al Departamento del Trabajo cientos de veces y siguió las recomendaciones arcaicas compartidas en Facebook sobre cómo lograr acceder. Dado que ella es contratista, y no empleada, se encontraba en una categoría que el sistema de desempleo no estaba equipado para procesar.

Mientras ella esperó seis semanas para recibir su primer cheque, recortó tantos gastos mensuales como pudo y tomó $200 prestados de sus padres.

Ella dijo que “Yo he vivido aquí 10 años. Yo puedo aguantar esto. Me encanta lo que hago, y no puedo hacerlo en ningún otro lugar.”

Foto: Ben Fractenberg/THE CITY

Emma Craig

  • Ocupación: Cantante en el club nocturno Omar’s; mesera en Atlantic Grill
  • Ingreso antes del coronavirus: de $800 a 1,000 a la semana, sin incluir los turnos ocasionales en Atlantic Grill
  • Beneficios de desempleo: $1,043 a la semana
  • Gastos principales: $1,200 al mes de alquiler

Aguantar la situación es más difícil para algunos neoyorquinos que para otros.

Rankin dijo que “Los trabajadores de bajos salarios en particular tienen falta de ahorros. Unas cuantas semanas significan una dificultad apremiante.”

Incluso antes de la pandemia, más de la mitad de los neoyorquinos que ganan el 200% o menos del nivel federal de pobreza tenían menos de $500 de ahorros.

Nada de ingreso

Entre aquellos que tienen poco respaldo está la gente que no tiene acceso a los beneficios de desempleo: los jornaleros y trabajadores domésticos, los vendedores ambulantes y los trabajadores de lavado de autos, las manicuristas y el personal de cocina como Muñoz que es posible que no tengan autorización para trabajar en EE.UU.

Emmanuel Muñoz

  • Ocupación: Gerente/mesero/bartender en un restaurante en Manhattan
  • Ingreso antes del coronavirus: $770 a la semana (estimado)
  • Beneficios de desempleo: No es elegible
  • Gastos principales: $1,300 al mes de alquiler (estimado)

Incluso para los residentes legales, tener un trabajo a tiempo parcial o ser padre de familia con gastos adicionales significa que el beneficio, incluyendo los $600 adicionales, no siempre es suficiente. El beneficio mínimo de Nueva York es de $104 a la semana y no aumenta para la gente que tiene dependientes de la manera que sí aumenta en algunos estados cercanos.

Su grave situación también es una vista previa de lo que podría sucederle a un grupo mayor cuando se acaben los $600 y más gente comience a pagar alquiler otra vez. La ciudad ha reforzado los servicios para hacerle frente a las brechas que surjan.

Algunas escuelas abrieron para entregar comidas gratuitas a finales de marzo. Se ha destinado una inversión de $170 millones para conseguir, elaborar y entregar alimentos a las personas confinadas en sus hogares y necesitadas, incluyendo a los adultos mayores.

El estado agregó $25 millones al esfuerzo la semana pasada, y se asignaron más de $10 millones a la Ciudad de Nueva York. El Banco de Alimentos para Nueva York, que es una entidad sin fines de lucro, dijo que había distribuido dos millones adicionales de libras de alimentos durante el primer mes de la pandemia, incluso cuando el 40% de sus bancos de alimentos asociados cerraron como medida de seguridad.

Leslie Gordon, su presidente y Ejecutiva Principal, dijo que algunos bancos de alimentos y comedores populares experimentaron un aumento del 50% en la necesidad, y algunos aumentaron tanto como el 800%. En una agencia en la que 1,000 personas se ponían en fila para recibir alimentos, ahora están llegando 5,000 personas.

La Coalición para las Personas Sin Hogar ha notado un aumento entre los jornaleros, que tienden a pagar su alquiler semanalmente, en las rutas regulares de sus camiones móviles de comida, según dijo Joshua Goldfein, abogado del equipo jurídico de la Sociedad de Ayuda Legal, que representa a la Coalición.

Este comentó que “Ellos no están perdiendo tiempo en esperar que sean desalojados. O, a falta de ingresos, ellos están pagando el 100% de lo que tengan ahorrado para el alquiler, así es que salen a buscar comida puesto que quieren mantener contento al dueño de la vivienda.”

Ayuda por teléfono

En la Administración de Recursos Humanos (HRA), los neoyorquinos pueden acceder a los cupones de alimentos SNAP en línea y los nuevos solicitantes pueden hacer las entrevistas por teléfono.

El departamento solicitó exenciones del gobierno estatal y federal que le permitieron eliminar las entrevistas cuando tenía suficiente documentación para procesar las solicitudes, y cerciorarse de que no se perjudicara a los clientes por no presentarse a las citas.

HRA suspendió el requisito de volver a solicitar los beneficios para impedir que la gente que tenía que recertificar creara un retraso en el proceso. Y, siguiendo la pauta de su aplicación móvil SNAP, en cuatro días la agencia lanzó un sistema que le permitió a la gente solicitar ayuda económica en línea y que le permite a HRA, el Departamento de Servicios Sociales y los aliados de la agencia trabajar a distancia.

Al analizar las tendencias en sus aplicaciones móviles desde mediados de marzo hasta finales de abril, ha habido un aumento significativo en la necesidad, aunque el porcentaje exacto aún se está calculando.

Steven Banks, que es comisionado del Departamento de Servicios Sociales, dijo que “Estamos tratando de hacer todo lo que podamos para asegurarnos de que la gente no quede abandonada por un problema de asequibilidad que se ha empeorado”.

Mientras tanto, el presupuesto de la ciudad tiene una brecha de $125 millones en sus programas de ayuda económica debido a un recorte efectivo a la Ayuda Transitoria a Familias Necesitadas (TANF).

Sin embargo, debido a que el cierre ha ocasionado una disminución en la gente que está en busca de servicios, especialmente aquellos en los que se reunirían en persona con los trabajadores sociales, aquellos que trabajan en el primer nivel de apoyo perciben que puede esperarse una enorme avalancha de necesidad.

Zandra Haywood de Homebase, que es un programa financiado por la ciudad y que es parte de la entidad sin fines de lucro BronxWorks y ayuda a los neoyorquinos a encontrar vivienda después que han estado en refugios, dice que ella espera ver cuatro veces el número de clientes este verano, a pesar de que no muchos clientes han hecho contacto con ellos hasta ahora.

Sobreviviendo por ahora

Para aquellos que cobraban como empleados, y no contratistas, y que ganaban salarios más altos antes de la crisis, los beneficios de desempleo han sido generosos y se han desembolsado rápidamente.

Cuando el hotel Beekman abrió sus puertas en el verano de 2016, Wong fue la única de los 24 estudiantes entrevistados de su programa de inglés como segundo idioma que consiguió un trabajo de encargada de habitaciones allí, que es un puesto con Unión. Para marzo 23 de este año, ella estaba ganando $28 la hora, cuyo salario está fijado para aumentar a $33.87 a final de año.

Ella fue al trabajo por última vez el 17 de marzo, y quedó oficialmente cesante cinco días más tarde. Muy pronto, ella estaba enferma con síntomas del COVID-19 y se sintió tan mal que no solicitó de inmediato los beneficios de desempleo.

No obstante, su beneficio la dejó con suficiente dinero, $966 a la semana después de impuestos, que pudo pagar el alquiler de abril de $1,500 en el apartamento en Flushing donde ella vive con su esposo, que es chef de sushi, y su hija de 11 años de edad. Ella sintió que no podía dejar de pagarlo.

Ella dijo que “No tengo a nadie en EEUU. Solo tengo a mi esposo y mi hija.”

Foto: Ben Fractenberg/THE CITY

Elaine Wong

  • Ocupación: Encargada de habitaciones, hotel Beekman
  • Ingreso antes del coronavirus: $1,120 a la semana, basado en una semana de 40 horas
  • Beneficios de desempleo: $1,105 a la semana
  • Gastos principales: $1,500 al mes de alquiler, $650 al mes por el automóvil

En muchos aspectos, Wong es la beneficiaria ideal: Sus ingresos a tiempo completo eran de un empleador que contribuía al fondo de fideicomiso del estado para el desempleo, de manera que su solicitud se procesó rápidamente.

Debido a que ella es miembro del New York Hotel Trades Council, ella recibirá seguro y cuidado médico durante seis meses. Durante su enfermedad, ella visitó a los médicos, recibió llamadas diarias de las enfermeras y pagó muy poco por los medicamentos recetados que ella dijo que la ayudaron a recuperarse.

El hotel Beekman en el Bajo Manhattan Foto: Ben Fractenberg/THE CITY

No obstante, al igual que Muñoz, Craig, y otros, ella está reconsiderando su lugar en la ciudad donde primero llegó desde Malasia en 2002, y donde fue subiendo de categoría desde los restaurantes hasta llegar al trabajo en el hotel.

Ella dijo que “Si llega una segunda ola alrededor de septiembre y octubre, me preocupa que sea más grave que la primera. En ese momento, no creo que pueda regresar al trabajo. Y sin tener más seguro médico… no sé, realmente no sé.”

Cuando Muñoz perdió el trabajo, sus jefes le dieron una indemnización informal modesta.

Recientemente lo llamaron con algunas noticias: Ellos van a reabrir para comida para llevar y entregar. Quieren que este regrese a trabajar, un día a la semana.

El dinero le vendría bien en estos momentos en que se encuentra reconsiderando su vida en Nueva York.

Dijo que “He vivido aquí tantos años. Uno vive en una ciudad que está tan… llena de oportunidades pero uno no tiene las herramientas para realmente ir y hacer algo para beneficio propio.”

Esta historia fue financiada en parte por el Programa de Informes Fiscales Ravitch de la Escuela de Posgrado de Periodismo Craig Newmark en CUNY y es parte de un esfuerzo nacional para evaluar los sistemas estatales de redes de protección durante la pandemia.

Esta historia la publicó originalmente THE CITY, que es una organización de noticias independiente y sin fines de lucro dedicada a la presentación crítica de noticias que está al servicio de la población de Nueva York.